

más de 50 ONGs, entre las cuales está la Fundación Patagonia NaturalEn sus cinco días de deliberaciones plenarias, los países de la CBI tampoco respaldaron otras propuestas presentadas por Dinamarca, Japón y Mónaco, lo que reflejó una vez más las marcadas diferencias que hay entre los que impulsan una política conservacionista de los cetáceos y quienes promueven su caza para uso comercial.
La CBI aprobó renovar las cuotas de la caza de ballenas con fines de subsistencia aborigen para EEUU, Rusia y para San Vicente y Granadina, después de una ardua discusión en la que el bloque liderado por Latinoamérica objetó la inclusión del archipiélago caribeño, por considerar que hasta ahora no ha cumplido con los requerimientos exigidos por la organización.
La iniciativa, que abarca el periodo 2013-2018, fue respaldada por 48 de los países que participaron en la votación, la oposición de diez, dos abstenciones y una ausencia.
Sobre el particular, Marcela Vargas, representante de la Sociedad Mundial para la Protección Animal (WSPA), dijo a través de un comunicado que “la cuota de San Vicente generó serias dudas por la falta de información y por las repetidas violaciones cometidas debido a la captura de madres con cría”.
Una petición casi similar para Groenlandia, fue rechazada por la mayoría del plenario de la CBI, que consideró que nunca pudo justificarse el aumento de la cuota de caza aborigen solicitado por Dinamarca, país al que pertenece la isla.
Con 34 votos en contra, 25 a favor y tres abstenciones, el plenario de la CBI denegó la propuesta de subir hasta 1.300 ballenas la cuota de caza aborigen de Groenlandia para los próximos seis años.
Para Vanessa Tossemberger, de la Fundación Whale and Dolphin Conservation Society (WDCS), “la decisión fue una muestra de que no hubo una buena justificación por parte de Dinamarca, sobre si realmente la petición era por caza aborigen o no”.
Tal vez la discusión que más polémica causó; y que al final fue rechazada, fue la propuesta de crear un “santuario ballenero en el Atlántico Sur”, por parte de América Latina, que ya había sido planteada anteriormente pero sin llegar siquiera a ser votada.
La propuesta latinoamericana, encabezada por el llamado Grupo de Buenos Aires (con el apoyo de más de 55 ONGs, incluida la Fundación Patagonia Natural, recibió el respaldo 38 de los 61 países presentes en la reunión, es decir, el 65 el por ciento, pero los estatutos de la CBI establecen que las resoluciones deben aprobarse por tres cuartas partes (75%) de los países presentes en el pleno.
Si bien la decisión puede ser considerada un revés, la propuesta fue llevada a votación plenaria después de once años de proponerla, y eso ya en un aspecto significativo.
Aumentaron los votos positivos (que permitieron llevarla al plenario), lo que nos da aliento para seguir trabajando, afirman las 50 ONGs latinoamericanas que respaldan la iniciativa del Grupo Buenos Aires.
Finalmente, la propuesta de Japón, de que se le permitiera la caza de ballenas a pequeña escala a varias de sus comunidades costeras, y la de Mónaco de llevar el caso de la conservación de las ballenas a las Naciones Unidas, para que sea ese organismo el que regule esta cuestión, fueron retiradas por no contar con respaldo suficiente. El retiro de la propuesta japonesa fue acompañado por una advertencia de los representantes de Tokio a la CBI, en el sentido de que en la próxima reunión tendrá que tomar en cuenta el clamor de las pequeñas comunidades pesqueras; o de lo contrario este país podría resolver separarse de la organización. Mónaco, por su parte, determinó crear un grupo de trabajo fuera de la CBI con la intención de construir sinergias con la ONU para tratar cuestiones relacionadas con el mar.
Fuente: Agencia EFE (España)








