
La Fundación Patagonia Natural (FPN) se suma a la campaña que llevan adelante más de 50 Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) de 11 países latinoamericanos y de sus gobiernos, para la Creación del Santuario de Ballenas del Atlántico Sur, en el marco de la “64 Reunión Plenaria de la Comisión Ballenera Internacional” (CBI), que se reúne desde hoy en Panamá.
El vicepresidente de FPN, José María Musmeci, indicó que para ésta organización “la conservación de ballenas ha sido siempre una prioridad, ya que las mismas fueron y son un ícono de las especies que han atravesado situaciones poblacionales límites, por causa de una explotación irracional”. “La Ballena Franca Austral – agregó – a pesar de la recuperación poblacional de los últimos años sigue siendo una de las especies más significativas para trabajar para su recuperación total y su conservación”.
La CBI creó en 1979 el Santuario Ballenero del Océano Índico y en 1994 el del Océano Austral. Pero desde 2001, el rechazo a la protección de los cetáceos, liderado por Japón, impide la creación de un área similar en el Atlántico Sur.
A pesar de la resistencia de Tokio, la CBI aprobó en 1982 una suspensión a la caza comercial, que entró en vigor en 1986. Pero Japón sigue capturando bajo la polémica autorización de fines científicos, concedida por la Comisión.
Además de la FPN, organizaciones de nuestro país que rechazan esta práctica y piden cambios inmediatos son: Fundación Ambiente y Recursos Naturales, Fundación MaryBio, Fundación Naturaleza para el Futuro, Fundación Cethus y el Instituto de Conservación de Ballenas. Suscriben además representantes de ONGs de Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Panamá, Perú, Uruguay, México y Venezuela.
La mayoría de países miembro de la CBI apoyan la creación de esta importante área de protección para las ballenas; pero han pasado más de 10 años y los intentos por adoptar la propuesta se han visto frustrados reiteradamente por los países con intereses balleneros. Esto porque la creación del santuario requiere el 75 por ciento de los votos de todos los miembros de la CBI para ser aprobada, y Japón ha consolidado una política de compra de votos de algunas naciones caribeñas y africanas, al interior de la CBI, que le permite bloquear la adopción de medidas de conservación, como la creación de nuevos santuarios de ballenas.
El área propuesta comprende toda la extensión este-oeste del Atlántico, y desde el extremo norte de Brasil hasta el sur de Argentina, y desde Guinea Ecuatorial en África hasta el punto más austral de Sudáfrica.
Entre 2008 y 2010 la propuesta no fue presentada a votación pues la comisión se orientó a sacar adelante un proceso de negociación conocido como “el futuro de la CBI”, liderado por Estados Unidos, que buscaba eliminar la moratoria global sobre la caza comercial de ballenas y legitimar la matanza de ballenas con supuestos fines científicos incluso en la zonas designadas como santuarios.
En 2011, el Grupo Buenos Aires, del que nuestro país forma parte activa, presentó la propuesta de santuario nuevamente a votación; y en una insólita movida las naciones balleneras, liderados por Japón, abandonaron la sala y sabotearon el proceso de votación el cual fue suspendido y quedó como el primer punto sustancial de la agenda para la reunión de esta semana en Panamá.
Los santuarios son áreas libres de cacería de ballenas, donde no se pueden realizar actividades que puedan hostigar a los cetáceos y que permiten asegurar su protección a largo plazo.
No son áreas completamente restrictivas, ya que se permite la investigación no letal y se fomenta el turismo de observación, que creció a un ritmo de 11,3 por ciento anual desde 1998, beneficiando a unas 500 comunidades en el mundo, que tienen en esta actividad una de sus principales fuentes de ingreso.
De consolidarse el santuario, se aumentaría la protección de 54 especies que representan más de 60 por ciento de los cetáceos del planeta, siete de ellas migratorias, como la Ballena Franca Austral (Eulalaena Australis), que se alimenta en la región subantártica y se reproduce en nuestras costas.








